También conocido como "préstamo con garantía hipotecaria", es como un préstamo personal (ya que podés usar el dinero con el destino que vos elijas: cancelar deudas, realizar una inversión, refaccionar tu casa, etc.), pero en el que usás una propiedad como garantía del repago de las cuotas. 

Al aportar una garantía podés acceder a condiciones muchísimo más beneficiosas comparadas con un préstamo personal sin garantía o con una tarjeta de crédito: tasas mucho más bajas (desde 18% en UVAs), plazos mucho más largos (¡hasta 10 años!), cuotas hasta 5 veces más bajas (desde $ 2.500 cada $ 100.000 de préstamo), mayores montos (hasta un 40% del valor del inmueble) y condiciones mucho más flexibles. 

Si bien en la Argentina es un tipo de préstamo poco conocido, es de lo más habitual en mercados maduros como Estados Unidos o Europa, ya que permite acceder a condiciones de financiación mucho más beneficiosas mediante la monetización de tus activos. 

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